
La música y el canto
Otra referencia documental, lo son las primeras actas de la Sociedad de Canto de Esperanza, de las que se infiere, el alcance y razón, de su fundación: En la colonia, debían convivir personas de distintas partes de Europa y, fundamentalmente, de distintos idiomas, religiones e idiosincrasia. Muchos inconvenientes se suscitaron en esos difíciles inicios por la falta de comunicación en la incipiente colonia. Entonces fue el canto y la música, los elementos que amalgamaron a la comunidad. Ello en razón de ser la música, dentro de todas las expresiones del espíritu del hombre, la que más promueve la expansión y la comunión de los sentires. Fueron ellos las que plasmaron el milagro para dar inicio a la expansión de la creatividad compartida.
Fachada de la Sociedad de Canto de Esperanza. Foto del autor
Dicha laboriosidad, no sólo se expresó en recrear las formas de la materia, sino que se aplicó, además, a las relaciones humanas. Avalan esta afirmación, el hecho que en la Colonia de Esperanza, se realizó el primer matrimonio civil del país. Entonces, la intolerancia religiosa, impedía que una pareja de novios pudiese casarse. Por encima de ella, estaba el entendimiento de las personas, a pesar de sus diferentes idiomas y religiones nativas. En aquel momento, y sin muchas solemnidades, en la modesta plaza de la colonia, ambos contrayentes convocaron a sus parientes y amigos y concretaron su anhelo de unir sus vidas.
Hoy, en todo el país, se reconocen las oficinas del Registro Civil que funcionan reglamentadas y ordenan, dentro de las instituciones, el registro de las personas y sus relaciones.
Actuación del coro de la Sociedad de Canto de Esperanza y de la Orquesta de Cámara de Rafaela. Foto del autor
La Sociedad de Canto aun hoy, tiene un importante coro. Pero también ha dado lugar a la formación de muchos conjuntos musicales corales e instrumentales, donde se han formado no solo buenos intérpretes de la música, sino también creadores y compositores de reconocida trayectoria en la zona y el país.
Actuación del coro de la Sociedad de Canto de Esperanza y de la Orquesta de Cámara de Rafaela. Foto del autor
La Sociedad Suiza, hoy en día, dispone de una orquesta sinfónica formada por maestros músicos en todos los instrumentos, corroborando, una vez más la importancia de la cultura, en la formación del espíritu del hombre que trasciende desde lo cultural, a todo el espectro del desarrollo de la comunidad. El vínculo en torno a esta expresión, genera una reacción en cadena de múltiples manifestaciones culturales: las letras, la plástica, las relaciones industriales, comerciales y deportivas, la educación y las ciencias. De ellas, dan testimonios visibles las innumerables producciones de sus hijos.
La Sociedad Suiza de Esperanza (El Chalet). Fotos del autor
La educación:
La educación en las colonias creció y construyó un andamiaje sistemático de múltiples propuestas. Pero este aspecto formal, es ampliamente superado por el espíritu que impregna el quehacer pedagógico y por las particularidades culturales de las distintas colectividades.
Complejo Educativo Angelita. Esperanza. Foto del autor
Es así que en las ofertas educativas, se concretan los más altos fines que inspiraron a los hombres que hicieron estas tierras: una educación inclusiva que no discrimina sexo, capacidades diferentes, pertenencia a grupos étnicos, sociales o religiosos; una educación que no se encierra en los claustros, sino que sale a los márgenes a buscar a los que de otra manera estarían excluidos; una educación no sexista que pone al alcance de todos: profesiones, artes y oficios, etc. que otrora hubieran sido limitados a un solo género o sector.
En síntesis, una educación que, con su espíritu, sobrevuela las colonias y su gente con aires de libertad y de trabajo, en tanto construye cultura y paz como cimiento de lo por venir.
Por otro lado, llama poderosamente la atención, el amplio desarrollo de la educación artística, que si bien, muchos de los actores pueden no estar plenamente satisfecho con el nivel alcanzado, se debe resaltar que el avance comparativo con otras regiones, es admirable. Y es que, en las fructíferas tierras de la Ruta de los Colonizadores, los inmigrantes y sus descendientes no sólo cultivaron los campos y desarrollaron poblados, comercios y servicios… También trabajaron y cultivaron el espíritu… y enriquecieron con múltiples propuestas la cultura regional incluyendo aportes de todas las colectividades.
Esto continúa aun hoy, pues la misma impronta guía a los actuales habitantes de las distintas poblaciones de la zona…quienes perseveran cultivando lo artístico cultural tanto en ámbitos formales como no formales.
Así lo expresa con palabras cargadas de vivencias Daniel Zurbriggen , Director del Liceo Municipal “Miguel Flores”. Dicho Instituto ofrece desde su creación en 1969, “un espacio ciudadano para el desarrollo de actividades de exploración, investigación y creación artística para niños, jóvenes y adultos”.
Obra en el Museo de Arte de Rafaela. Foto del autor
Allí es posible observar y comprobar que, además de brindar Carreras específicas como el Profesorado de Arte con sus modalidades: Artes Visuales y Música, se desarrolla un trabajo sumamente interesante que pone su acento en “educación por el arte” a través de Talleres con eje en lo artístico y orientación laboral; (Serigrafía, Carpintería y Gestión).
Museo de Arte de Rafaela. Foto del autor
Lo atrayente de estas propuestas es que, si se entiende el Arte como “aquellas creaciones mediante las cuales el ser humano expresa una visión sensible en torno al mundo que lo rodea, sea este real o imaginario”, se puede ver que, paulatinamente, se contribuye a configurar identidades y a enriquecer el patrimonio cultural de cada uno, en beneficio de lo que es común a todos.
Museo de arte de Rafaela. Foto del autor
Los ejes en los que se centra este quehacer pedagógico, enfatiza la construcción de valores socio-culturales consolidando raíces en cada lugar; busca desarrollar la pertenencia barrial; trabaja problemáticas puntuales; mixturan el aprendizaje de un nuevo código: el visual, con la impronta de “discutir, opinar, disentir, buscar el consenso, acordar… para construir la tarea colectiva”. Esto, genera anclajes que van quedando en el barrio. Y, con el tiempo, provoca innovaciones y modifica históricos fracasos de raigambre socio- educativa que, a su vez, potencia el pleno desarrollo de la personalidad humana a través de una educación que busca satisfacer el “deseo” y las “necesidades” del sector destinatario, con adecuaciones al contexto real, a su historia y geografía regional, a la cultura y valores de cada comunidad.
Laboratorio de Forrajes, Facultad de Agronomía de Esperanza. Foto del autor
Desde esta perspectiva, la “educación por el arte”, se proyecta hacia un entramado mayor. Trasciende lo meramente educativo generando inclusión social; amalgama prácticas y acciones y sobre todo, “incluye”, dando respuesta a una necesidad básica y vital que, resulta inalcanzable para diversos sectores, de no existir estos “Proyectos flexibles”, cargados de sentimientos y de humanidad.
La modalidad estos Talleres, es trabajar desde la “acción – reflexión – acción”, sin perder de vista que, lo artístico, debe contribuir al desarrollo cultural, social, económico y simbólico, de los diferentes grupos sociales pero, por sobre todo, debe generar anclajes en sus lugares de origen para promover la construcción de valores socio-culturales
Estas propuestas generan una construcción simbólica en la que los individuos se reconocen como comunidad y amplían sus beneficios considerando la importancia del arte como conocimiento, placer, proyecto de vida y como movilización cultural.
Los surcos…
Murales de Erni Borla. Esperanza. Fotos del autor
Cada surco abierto por los colonos, simboliza la ruptura con la otra tierra y es a su vez, el que produce el sudor que moja la nueva tierra, generosa de fertilidad. Esa gota echa raíces, crece con la cultura ancestral de los europeos y luego, llena de ramas, florece. La tierra se apropia ella y entonces, resulta lo diverso. La razón telúrica se manifiesta plena; la abundancia no solo es de arcas, sino de sentimientos, razones y argucias.
Biblioteca Municipal Francisco Sotomayor. Esperanza. Foto del autor
No es de sorprender, entonces, que en cada ciudad y pueblo que abarca el radio de influencia de la colonia de Esperanza, sus instituciones tengan una fuerte presencia en lo cultural. Sus escuelas de arte, sus instituciones educativas y científicas, sus museos y archivos históricos, sus bibliotecas, sus muestras de creatividades, comercio e industrias, hablan claro de la ocupación y búsquedas de sus ciudadanos. Es una necesidad básica, inalienable y que se sacia con anhelos, propuestas y libertades.
La construcción…
La “Ruta de los Colonizadores” está en plena construcción. Factores propicios y dificultades hay y hubo muchas. Pero se resalta en ese contexto, el importante marco que tuvieron los inmigrantes, al poder llegar a ser propietarios de las tierras que trabajaron. Ello devino en un sentimiento de libertad, fundamento esencial para el desarrollo de la capacidad creadora. Creatividad esta que, es perfectible por la voluntad y el tesón del espíritu humano y, que tiene como norte, la búsqueda incesante e infinita de la esencia del hombre: su identidad, como gestora de unidad y de bien común.
Camino por recorrer. Foto del autor
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