Información Cultural
Santa Fe. 13 de Febrero de 2009.
Ruta de la Producción y del Ruralismo - PARTE I
Recorridos Culturales

La Ruta:

Al sur de la provincia de Santa Fe, también convencionalmente, se lo denomina la “Ruta de la Producción y Cuna del Ruralismo”. Ello se da por dos razones muy importantes:

Primero: El imaginario triángulo de tierras, entre las ciudades santafecinas de Rosario y Venado Tuerto y la bonaerense de Pergamino, muy cercana al límite con la provincia de Santa Fe, es considerado como una de las tierras agrícolas más fértiles y propicias para la agricultura en el mundo.

En segundo lugar, dentro de ese triángulo, se encuentra la ciudad de Alcorta, marcada fuertemente por un hecho histórico muy importante como lo fue el “Grito de Alcorta”, acontecido en 1912 que dio nacimiento al ruralismo organizado de Argentina.

 

 

Dicha ruta, comprende las ciudades y poblaciones que se encuentran a la vera de la Ruta Provincial Nº 90, Ruta Nacional Nº 33 y Provincial Nº 18, dejando afuera a la ciudad de Rosario ya que, por su conformación de ciudad portuaria y comercial, no participa mucho de las características de la zona mencionada.

Podemos englobar dentro de esta ruta, a las siguientes localidades: Villa Amelia, Acebal, Pavón Arriba, Santa Teresa, Máximo Paz, Alcorta, Carreras, Melincué, Bombal, Bigand, Firmat, Venado Tuerto, Casilda, Chabás, Cañada de Gómez y Amstrong.

Las características comunes de estas localidades, son las de ser centros de servicios de la producción agropecuaria: allí se encuentran las cooperativas o empresas privadas de acopio, almacenaje y comercialización de la producción de granos, leche y carne vacuna, los talleres de reparación de maquinarias agrícolas, las fábricas de maquinarias rurales, proveeduría de insumos para la producción y servicios bancarios y de gobierno. Sus comunas y municipalidades, tienen una especial atención sobre los ejidos rurales, además de los urbanos, cuidando de los caminos y servicios de sus vecindarios.

 

Estación de trenes de Alcorta. Hoy funciona allí el Museo. Foto del autor

Algunos de esos pueblos, todavía disponen de servicios ferroviarios, exclusivamente para el transporte de cargas, con frecuencias promedios de tres trenes por días en ambas direcciones, con desvíos y obras para la carga y descarga de granos, hacienda y mercadería en general. La notoria dependencia del ambiente rural de las poblaciones, conforma un espacio socio cultural muy especial, tal vez compartido por muchas otras poblaciones de la provincia, pero marcadamente establecidas en ésta. Se trata de poblaciones de no más de treinta mil habitantes, todas ellas con los servicios básicos de educación, salud, luz, agua corriente, cloacas, asfalto, almacenes, bancos, etc.

La gente y su lugar:

Por otro lado, la organización sociológica, es común también a todas ellas, dándose algunas variantes locales en un universo cambiante, de acuerdo a las pautas de comportamiento propuestas por los medios de comunicación (de las grandes ciudades), que hacen mucha presión sobre los pobladores de estos sitios. Pero no siempre fue así. Hasta hace unos treinta años atrás, las personas importantes o de referencia, de cada pueblo, lo eran: el comerciante de ramos generales (rameros), el Juez de Paz, el Jefe Comunal, El Director de Escuela, el Médico (muchos casos que era el único), el Jefe de Estación del Ferrocarril, el Gerente de la Cooperativa, Gerente de banco/s, el farmacéutico, el Jefe de Policía y el Cura, sin que este listado sea excluyente, da una idea de la sociología de cada lugar. Al presente, casi no existe mas el “ramero”, sustituido el almacén de ramos generales, por el “supermercado” y otros servicios, que distribuyen los productos que el pueblo y el campo necesita, con un poco mas de especialización, como los negocios de insumos agrícolas y veterinarios. Incluso, muchos de ellos, con profesionales a cargo.

 

Almacén de Angel Bujarrabal. Foto Museo de Alcorta

 

También, se puede reconocer actualmente, ciertos lugares de obligada referencia: “El almacén de Bujarrabal”, hoy una vidriería, “La Farmacia de Marrone”, hoy un negocio de artículos del hogar… etc. que señalan a personas y sus profesiones, que fueron insignes en su momento y que dejaron testimonios de su trayectoria permanentes en el tiempo y al parecer también en el espacio.

Es común además, la alineación de los pueblo en lo que hace a su trazado: el damero, donde se localiza al centro, la plaza, alrededor de ella la Iglesia, la Municipalidad, algún Banco (Banco Provincia de Santa Fe, o Banco de la Nación).

 

Plaza de Alcorta 1923. Foto Museo de Alcorta

 

Plaza de Alcorta 1936. Foto Museo de Alcorta

 

Plaza de Alcorta. Actualidad. Foto del autor

 

Todos estos pueblos crecieron y fueron fundados junto a unas preexistentes vías del ferrocarril y sus estaciones de trenes, de manera que, es recurrente que, las vías del tren corten al pueblo en dos y se da una separación tacita de: pueblo antiguo, pueblo nuevo; pueblo de las casas y viviendas, pueblo de los talleres, corralones y acopio de productos agropecuarios, etc.

Algunas de estas urbanizaciones han crecido incluso, en el área industrial, como Firmat y Amstrong, con importantes fábricas de herramientas agrícolas y otras, lo que hace que estos pueblos se aparten un poco de los que nos interesa describir. Sus productos no necesariamente se comercializan en la zona. Incluso llegan a exportarse a otros países, pero antes de ser industriales, fueron pueblos rurales.

Según el censo poblacional del 10 de mayo de 1895, la población total de Alcorta era de 3.765 habitantes, de los cuales tan solo 597 personas vivían en la zona urbana, 3.156 personas, en la zona rural y 12 en los terrenos del ferrocarril. La misma dinámica, se apreciaba en los demás poblados del área en cuestión.

 

Reunión Familiar Alcorta 1919. Foto Museo de Alcorta

 

En un libro copiador del Archivo de la Comuna de Alcorta de 1909, se leen los siguientes datos de un censo de pobladores urbanos y sus ocupaciones: “Población laboral estimada en 500 personas: 450 hombres y 50 mujeres. De los hombres 150 eran Italianos, 90 Españoles y el resto Argentinos. Con respecto a sus oficios, observamos que 100 eran arrieros, 75 descargadores de cereales, 50 peones de máquinas y el resto albañiles, dependientes de comercio, panaderos, cocineros y cocheros. Mientras tanto, de las 50 mujeres, 20 eran lavanderas, otras 20 sirvientas y 10 cocineras. Sus nacionalidades eran: 40 Argentinas, 5 italianas y 5 Españolas.” (“Historia de Alcorta”, de Antonio Valentín Marrone).

 

Pobladores de Bigand. Foto: Museo de Alcorta

 

Las primeras viviendas de los poblados, fueron ranchos. En el caso de Alcorta, la primera casa de materiales que se construyó hacia 1894, fue la del Sr. Alejandro Ricobelli, luego fue la de Pedro Giannotti, donde funcionaba la “Fonda Italiana”. No obstante, desde un tiempo antes, data la construcción de los galpones cerealeros de Francisco Martelli.

 

Primera casa de material de Marcos Paz. Está frente a la estación de trenes. Almacén y fonda aproximadamente 1898. Foto del autor

 

El Éxodo:

Actualmente, la sociología del pueblo está generando un cambio. Ello se da porque gran parte de la población rural, se está trasladando a vivir en la ciudad. En los campos “…solo quedan Taperas…”, a decir de Antonio Valentín Marrone (Historiador de Alcorta y Farmacéutico). Hasta hace poco tiempo atrás, el pueblo era visitado por los chacareros en forma periódica, en ocasión de necesitar proveerse de bienes y servicios. De no ser así, para asistir al algún acontecimiento familiar o social, la misa de los domingos, los servicios profesionales, casamientos o comuniones, las diversiones, etc.

Se podía distinguir a los pobladores del campo en el pueblo, por su forma de hablar, de vestirse, de movilizarse… Hoy, en cambio, la mayoría viven en el pueblo y se han asimilado a las costumbres de ella. La tecnología y los caminos han hecho que ya no sea necesario vivir aislados en el campo. Atender los cultivos y las tareas rurales, puede hacerse viviendo en el pueblo, donde disponen de más comodidades y servicios. La estadística nos dice que, de cinco escuelas rurales que había en la colonia de Alcorta, hoy solo queda una. El campo, en poco tiempo, se ha despoblado.

 

Chacra en la colonia. Foto Museo de Alcorta

 

Como consecuencia, hay una modificación sustancial, incluso, en la forma de vida de los que siempre vivieron en el pueblo y esos cambios se han dado en pocos años. Ello hace pensar que aun no se ha llegado a una estabilidad, en la forma de vivir de un habitante de estos pueblos: aumenta el tránsito, se ponen semáforos en las calles, se abren negocios de artículos que antes solo había en Rosario u otra ciudad grande, hay una mayor oferta educativa, colegios privados y carreras terciarias, se extiende el asfaltado y el agua corriente hacia los zonas periféricas del pueblo, aparecen las confiterías y locales de diversión de los jóvenes, se instalan radios FM locales, supermercados y hasta veterinarias exclusivas de mascotas. Nuevas construcciones de casas y negocios, con diseños y materiales nunca antes usados, moderna iluminación nocturna, televisión por cable… etc.

Hubo un antes:

Antes no fue así. Hoy ya no se anuncian los “bailes” de antaño, organizados por los clubes, cooperadoras escolares o del hospital. Si, se recuerdan las orquestas típicas de la zona, que los sábados ofrecían esparcimiento y una ocasión de tradición social. Las orquestas de los famosos, que dos o tres veces al año recalaban en el pueblo, llegadas desde Buenos Aires o Rosario. Su visita y actuación, era anunciada con mucha precedencia, de manera que no solo desde el campo, sino también la gente de los pueblos cercanos, se acercaban para tal ocasión. También el recibimiento de una compañía de teatro que representaba alguna comedia alegre. Era común las representaciones de las radionovelas, muy escuchadas por todos en aquel entonces, cuando aún no llegaba la televisión a esos lugares. Entonces, los elencos radiales, mutaban en teatrales y hasta el salón parroquial, podía ser propio para exponer este evento, si al momento no había o no estaba disponible, un galpón de la cooperativa, o los de las sociedades Españolas o Italiana, que se prestaban abiertamente a estos espectáculos.

 

Sociedad Italiana de Marcos Paz. Foto del autor

 

Parte de la vida cotidiana, eran las fiestas patrias (principalmente las fiestas “Mayas” y “Julias”), los carnavales y fiestas del Santo Patrono. Ellos venían a romper la monotonía de los días comunes.

Se recuerda, aun con añoranza, el desarrollo de estas las Fiestas: comenzaban con una salva de bombas al amanecer, la concentración de los escolares y maestros, con sus guardapolvos impecablemente blancos y recién almidonado, en la escuela. El chocolate caliente de las frías mañanas de mayo y julio y los bollito o los bizcochos de la panadería más importante del pueblo. Luego, la concentración en la plaza. Al frente, un palco de madera, pintado de celeste y blanco y armado para la ocasión, el tradicional izamiento de la bandera a cargo del Jefe Comunal con la Marcha Aurora cantada a capela, el Himno Nacional, sonando desde un rayado disco por la propaladora del lugar o el equipo que tenía la comuna para la ocasión.

 

Acto frente a la Sociedad Italia. Se aprecia la banda de música. Foto: Archivo de Alcorta

 

Posteriormente, el desfile escolar frente a las autoridades y personalidades del pueblo, los discursos, la ofrenda floral, las poesías alegóricas a la fecha interpretadas por alguna niña y la desconcentración, con ritmo de fiesta. El almuerzo de los amigos en el club deportivo y social o en la sociedad Española o la italiana, los juegos para todos, en la plaza. El partido de fútbol, el clásico del pueblo; las carreras de embolsado, el palo enjabonado, las sortijas de a caballo o en bicicleta, para los niños y por último, las carreras de caballos, con fuertes apuestas. Para terminar la jornada de fiesta, el Club más importante tenía organizado un baile con una orquesta típica, donde antes de comenzar, se cantaba de nuevo, el Himno Nacional. Todo finalizaba no más allá de las dos de la mañana, siempre con la tradicional anécdota algún disturbio, provocado por un parroquiano, alegre bebedor, arrestado por la policía. Ello también formaba parte de la fiesta. En los clubes de bochas, se hacían encuentros especiales con campeonatos y la entrega de la copa a las parejas ganadoras. Toda una fiesta: la camisa blanca y pañuelo al cuello, el color identificaba al equipo, bombacha blanca y alpargatas impecablemente blancas, las bochas lisas, las rayadas…

 

Acto frente a la Comuna de Alcorta. Foto Museo de Alcorta

 

Para el festejo del Santo Patrono, más o menos la misma rutina. La solemne procesión por las calles polvorientas. Portaban la pesada imagen, las personas más allegadas a la parroquia. Y la misa con la primera comunión de los niños con traje azul marino y moño en el brazo izquierdo, las niñas con sus vestidos blancos, el rosario y el misal de nácar. Por la tarde, las fiestas ofrecidas por los padres de estos a los familiares y amigos. La tradicional repartija de los niños de estampitas doradas, con el epígrafe del agasajado, la fecha y la frase de aliento a la eucaristía.

 

Procesión del Santo Patrono, Santiago Apostol. Foto Museo de Alcorta

 

Los carnavales transcurrían con menos organización y protocolo. El juego de agua a la siesta de febrero. Los disfraces, las comparsas y las murgas alrededor de la plaza, por la noche. Y para terminar, los bailes de carnaval, en el Club o en la Sociedad Española o la Italiana.

El día siguiente, se respetaba el miércoles de cenizas y el comienzo de la cuaresma. El recogimiento terminaba el domingo de Pascuas, con la ritual misa de dos horas.

Y como olvidar el cine… las películas en blanco y negro… primero las series: quince minutos de Tom Mix y el odioso “continuará”, luego la película de fondo, producciones nacionales…

 

Un pueblo con historia:

Un pueblo en especial: Alcorta.

Fundado por Juan Bernardo Iturraspe en 1892, a la vera de las vías del ferrocarril y donde había una estación de trenes, que llevaba el nombre del propietario del campo por donde esta pasaba, don Amancio Jacinto del Corazón de Jesús Alcorta.

Fue signado, aun siendo un pueblo muy joven, por un hecho histórico muy trascendente en la vida institucional del país: “El Grito de Alcorta” grito desesperado de miles de productores agropecuarios por el justo reclamo de su situación de explotados, por los terratenientes y acopiadores. Este fue el primer y gran reclamo social del País, movimiento fuerte de todo un sector de la población, en la que se solidarizaron, varios actores y sectores de la sociedad.

Todos los campos de la zona estaban en manos de unos pocos terratenientes, que salvo excepciones, estaban trabajadas por arrendatarios, la gran mayoría de ellos inmigrantes Españoles, Italianos y de otras naciones de Europa. Entonces, las condiciones de los arrendatarios eran sumamente injustas, cobrándose altísimos porcentajes de las cosechas, en arrendamientos de no más de un año de duración, impidiendo que los mismos no tuvieran las seguridades mínimas de permanencia en la zona, ni de tener una casa donde vivir con su familia.

 

Terratenientes reunidos. Foto Museo de Alcorta

 

Fue un momento, un episodio que se empezó a gestar en 1911, cuando se produjo una gran sequía que afectó las cosechas, por lo que todo el tejido social de los productores y de servicios a los mismos, se vio muy perjudicado y sufriente. Ello desembocó en un estallido, en una protesta social traducida en una huelga agraria resuelta en Alcorta el 25 de junio de 1912 y que duró casi tres meses. A raíz de esta huelga, se produjeron soluciones parciales a las causales de la protesta, pero la tensión se aflojó y dio lugar a la creación de la Federación Agraria Argentina, que en adelante llevó a cabo los reclamos de los productores agropecuarios, especialmente de los pequeños y medianos, hasta nuestros días. Todos los pormenores de este hecho histórico, se encuentran relatados en el libro de Plácido Grela “El grito de Alcorta, el grito de la Rebelión Campesina de 1912” de la Editorial Tierra Nuestra, Rosario 1958. Este autor, menciona a la localidad de Alcorta como: “Cuna de la Emancipación Agraria Argentina”. Los relatos, son escalofriantes. La descripción de las situaciones de explotación que soportaban los campesinos, y cómo la necesidad de organización de ellos, produjo un movimiento sindical que repercutió en todo el País.

 

Comisión en huelga. 1912. Foto AGN. Museo de Alcorta

 

 

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